
El desarrollo cultural no puede estar escindido de datos y, si bien el levantamiento de éstos presupone metodologías complejas y precisas para lograr su efectividad, el mayor desafío no está realmente en el proceso de recolección, sino en la lectura pertinente de los mismos. Y es que las cifras no tienen necesariamente un impacto per se a menos que sepamos transformarlas en información eficaz para el análisis y, en este caso, en el fomento de nuevas políticas para nuestro sector. Como dijo alguna vez Lewis Carroll en un afamado libro sobre una niña perdida en el país de las maravillas “si no sabes donde vas, todos los caminos van a cualquier parte”.
En este sentido el informe recientemente publicad por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) “Cultura y Tiempo Libre” (2012), viene a ser una ventana de oportunidades para artistas, gestores, investigadores, programadores y políticos. Nuevamente la cultura y las artes tienen un respaldo cuantitativo para aportar concretamente en materias de defensa y promoción, financiamiento, elaboración de nuevas prácticas, leyes y políticas de gestión, formación de audiencias, entre otras. Entonces vale preguntarnos qué nos dicen realmente los números detrás de esta encuesta, la que ya va en su octava versión desde el año 2004.
En primera instancia es necesario comprender que las cifras aquí aportadas corresponden a una fotografía puntual de ciertas dinámicas de cada uno de los sectores culturales y, en el caso de las artes escénicas – rotuladas en la encuesta como espectáculos públicos-, la información otorgada hace referencia al número de espectáculos tipificados por área artística, el número de asistentes con entrada pagada y gratuita, los datos vinculados a los derechos de autor y las estadísticas de los artistas pertenecientes al Sindicato de Actores SIDARTE. Como novedad este año, se han doblado el número de informantes de 15 a 30 instituciones públicas y privadas, lo que aporta a ampliar los indicadores transversales del documento.
El teatro en Chile realiza un total de 9.905 funciones entre espectáculos para público adulto e infantil, cifra que triplica el segundo lugar, ocupado por los conciertos de música popular. La aplastante oferta teatral, sin embargo, se ve contrastada a la inversa cuando las cifras entran a describir a la cantidad de audiencias. Mientras que la música popular moviliza a 2.903.419 personas anualmente en todo el país, el teatro convoca 1.715.081 espectadores, promediando 173 personas por función realizada. Si bien lograr alcanzar las cifras del mundo de la música pareciera ser ambicioso, la lectura que debemos hacer los teatristas, tiene relación con destacar que el teatro es el sector no industrial que mueve a un mayor número de audiencias en el plano de las artes escénicas. Además, otra buena noticia, es que en el caso del teatro público general se registró un aumento de un 12,9% en relación al año anterior.
Ahora bien, cuando comenzamos a desglosar los datos entre los asistentes con entrada pagada y gratuita, nos damos cuenta que, si bien en la RM el 40,6% de los asistentes (417.440) al teatro no pagan por su entrada, cuando llevamos el análisis a nivel nacional nos damos cuenta que la cifra de espectadores que asisten gratis sube a un 55,9% (957.978). Podemos inferir entonces que las políticas de gratuidad son aun un componente relevante para la gestión de audiencias en otras regiones del país.
Cabe la pena tener en cuenta que la encuesta posee algunas variables que no están tipificadas en su metodología, como por ejemplo el hecho de que el total de espectadores de teatro (1.715.081 ) no necesariamente corresponde a un número de asistentes únicos, sino que puede existir, en gran medida un universo importante de públicos habituales – que asisten a más de una función al año – , lo que no es posible de medir a menos que existan también una taza estimadas de frecuencia por asistencia.
Lo otro que sería interesante agregar, es cómo nuestro modelo de medición puede ampliar el concepto de “asistencia” por el de “participantes”. A modo de ejemplo, en la “Encuesta de Participación Pública en las Artes” desarrollada en Estados Unidos, mide la participación no sólo mediante la asistencia, sino también agrega otros componentes tales como el consumo de las formas artísticas a través de formatos electrónicos, la participación a través de la creación y producción artística o la formación.
Sin duda alguna nos quedan bastante por avanzar en relación a nuestras mediciones, pero de momento, no puedo dejar de pensar que es una gran noticia saber que las cifras continúan en alza y que el teatro es una actividad más que relevante para el sector.
Para descargar la Encuesta completa, se puede seguir el siguiente enlace.
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