MÁS VALE TWITTER EN MANO

Si por la boca muere el pez, últimamente las personalidades lo han estado haciendo por Twitter. Ya no es raro ver que muchas opiniones vertidas en los famosos “140 caracteres” pueden resultar altamente perjudiciales. Pero este fenómeno virtual que tanto “revoloteo” ha causado en algunos sectores, puede ser un diamante en bruto para otros que han adoptado tardíamente sus beneficios: el teatro.

A pesar de que la mayoría de las organizaciones utiliza las redes sociales como plataforma comunicacional, son pocos los que tienen estrategias de difusión delimitadas y creativas, reduciendo estas instancias a un constante “spam” de información repetida y aletargada tal como “ven a ver la obra”, “estos son nuestros precios”. De esta forma, muchos han menospreciado el poder de las redes y las evidentes ventajas que éstas representan, particularmente para organizaciones pequeñas y de escaso presupuesto como los teatros. No debemos olvidar que Twitter no sólo nos permite enviar un mensaje masivo de forma inmediata, si no que además es gratuito, segmenta a las audiencias y aún mejor, generar un diálogo constante.

Este último punto es vital. Si bien tradicionalmente el marketing se dedicó a establecer una comunicación directa entre la organización y su público, este paradigma se ha volcado a la facilitación del diálogo entre los públicos. Esta posibilidad de convertirnos en facilitadores, es un tema que al teatro le viene de perogrullo, considerando que la recomendación “de boca en boca” es uno de los mecanismos más efectivos para su difusión.

Un ejemplo creativo en torno a Twitter es lo que se generó en enero de 2010 cuando un grupo de personas en EEUU empezaron a conversar cerca de las 2am sobre teatro. Simplemente usando el hashtag #2amt (el horario y la “t” de teatro), comenzó una seguidilla de posteos que simplemente planteaban temas relacionados con teatro. Las únicas reglas: no es una instancia para promocionar obras, ni se puede ser ofensivo. Hoy #2amt tiene reuniones virtuales en diferentes horarios, un sitio web y millones de seguidores.

Pero Twitter no es la gallina (o el pájaro) de los huevos de oro, y su uso en organizaciones culturales conlleva ciertas problemáticas. Entre ellas, plantearse quién estará a cargo de twittear, cuál será la frecuencia necesaria para generar un número relevante de seguidores y aún más importante ¿qué twitteamos?. Estas preguntas son sólo la punta del iceberg si consideramos que, además, a diferencia de Facebook, Twitter requiere aprender un lenguaje codificado especifico (RT, #FF), protocolos (dónde va el hashtag) y el desafío de usar 140 caracteres.

En abril de 2011, Twitter declaró tener más de 200 millones de cuentas activas. Sin duda el fenómeno va creciendo, y es necesario que el teatro se sume con el fin de conversar directamente con sus audiencias. Por el momento propongo el siguiente ejercicio: cuando vea una obra de teatro que le guste, Twittee y use el hashtag #recomiendoteatro. A ver qué panorama resulta para este fin de semana.

Fuente: El Dínamo http://www.eldinamo.cl/blog/mas-vale-twitter-en-mano/

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